La cesta de la compra no da tregua: los alimentos son ya un 37% más caros que hace cinco años

Agricultores, industria y distribución afrontan el impacto del conflicto en Irán mientras los consumidores reducen sus compras y buscan cada vez más promociones

La cesta de la compra no da tregua: los alimentos son ya un 37% más caros que hace cinco años
Cesta de la compra.
Lucía Ruiz Simón
Lectura estimada: 4 min.

Mientras los agricultores preparan posibles movilizaciones por el encarecimiento de dos de sus principales costes, los fertilizantes y el gasóleo, fabricantes y distribuidores alertan de las consecuencias que la guerra en Irán puede tener sobre toda la cadena alimentaria. En el otro extremo, los consumidores mantienen hábitos de compra marcados por la precaución y la búsqueda de ahorro, después de años de fuertes incrementos de precios.

El escenario llega después del episodio de inflación alimentaria registrado hace dos años. El estallido del conflicto en Oriente Medio, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, ha añadido nuevas tensiones a una cadena ya afectada por el aumento del coste de la energía, los combustibles, los fletes y los fertilizantes.

Esta semana, el Consejo de Ministros ha aprobado el tercer Real Decreto-ley del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, que incluye medidas como la prórroga de las ayudas de 20 céntimos por litro para el gasóleo agrícola. Estas medidas se suman a otras ya adoptadas para tratar de contener el impacto del encarecimiento de los insumos utilizados por el campo.

En el sector agrario consideran estas decisiones un alivio temporal y ya preparan movilizaciones. Las organizaciones agrarias trabajan en un calendario de protestas para toda España, que previsiblemente se conocerá el próximo lunes.

Desde organizaciones como COAG han advertido de que el aumento de los costes de producción terminará teniendo consecuencias sobre el precio final que pagan los consumidores.

La presión también se deja sentir en la industria alimentaria. La patronal FIAB ha alertado de que la prolongación del conflicto está elevando los costes de las empresas. Según sus cálculos, el incremento del precio del gas y de la electricidad desde el comienzo de la crisis del Golfo y hasta final de año podría generar un sobrecoste energético cercano a 7.400 millones de euros para la industria manufacturera española. La patronal considera esta situación una "presión inaguantable" para las empresas del sector.

La distribución intenta contener el impacto

En la distribución alimentaria, el mensaje es algo diferente. El director general de la patronal de supermercados Asedas, Ignacio García Magarzo, ha lanzado una llamada a la tranquilidad y asegura que, por el momento, la cadena alimentaria está funcionando con normalidad y eficiencia.

Según sus cálculos, los supermercados acumulan desde el inicio de la guerra en Irán un sobrecoste energético superior a 110 millones de euros. Una cantidad que, según explica, el sector ha asumido hasta ahora a costa de sus propios márgenes.

Los últimos datos de inflación muestran que la presión sobre los precios continúa. El IPC adelantado de septiembre reflejó un incremento anual del 2,7 % en la cesta de la compra, después de un avance mensual del 0,3 %. En el caso de los alimentos no elaborados, la subida alcanzó el 5,8 %.

Pese a ello, el aumento de los precios de alimentos y bebidas se situó por debajo del incremento del coste de la vida en general, que alcanzó el 4,9 % en septiembre.

García Magarzo considera que la evolución de los precios responde a distintos factores y no únicamente al incremento de los costes. En el caso de los productos frescos, además, recuerda que la estacionalidad de determinadas producciones también puede influir en las variaciones de precio.

Los alimentos acumulan fuertes subidas en cinco y diez años

Los datos del IPC permiten observar con mayor perspectiva cómo ha evolucionado el coste de la alimentación.

El grupo formado por alimentos, bebidas y tabaco es ahora un 37 % más caro que hace cinco años. Si la comparación se amplía a una década, el incremento alcanza el 43 %.

La evolución es todavía más pronunciada en los alimentos sin elaborar. Estos productos acumulan una subida del 37,6 % en cinco años y del 52,8 % respecto a 2016.

En ambos casos, los incrementos superan claramente la evolución general del coste de la vida, que ha aumentado un 24,2 % en los últimos cinco años y un 33 % en diez años.

El consumidor busca controlar el gasto

En el último eslabón de la cadena, los consumidores han adaptado sus hábitos a este escenario de precios elevados.

El director de Negocio de Retail de Worldpanel by Numerator, Berardo Rodilla, explica que a comienzos de año se había observado cierta relajación en algunos comportamientos, pero la incertidumbre provocada por la guerra volvió a reforzar la necesidad de controlar el gasto.

Una de las estrategias más habituales consiste en acudir más veces al supermercado y comprar menos cantidad en cada visita. De esta manera, el consumidor mantiene una mayor sensación de control sobre su presupuesto.

También ha aumentado de forma importante el recurso a las promociones y ofertas.

El resultado es un consumidor cada vez más sensible al precio, condicionado por una inflación acumulada que continúa pesando sobre los presupuestos familiares. Ante esta situación, la distribución trata de ajustar sus estrategias para evitar perder clientes en un mercado donde el precio vuelve a ser uno de los principales factores de decisión.

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