La Sala de vacaciones rechaza la vía de urgencia y da diez días a la Abogacía del Estado para responder al recurso presentado por varios senadores populares
Un año para cambiarlo todo: la incógnita electoral que rodea a Sánchez
Febrero, marzo o, como mucho agosto, las fechas que sobrevuelan el calendario electoral
Hace exactamente un año, España ya podría estar inmersa en una campaña electoral… o podría seguir esperando la convocatoria. Esa es la paradoja que rodea al calendario político de Pedro Sánchez: el presidente del Gobierno ha reiterado que las próximas elecciones generales serán en 2027, pero todavía queda por despejar cuándo elegirá exactamente poner fin a la actual legislatura.
La fecha máxima está marcada por la ley. Si Sánchez decide no disolver las Cortes antes de tiempo, el último día posible para celebrar las elecciones generales sería el 22 de agosto de 2027, una jornada que llevaría a los españoles a las urnas en pleno periodo vacacional.
El calendario parte de las elecciones del 23 de julio de 2023. La Ley Orgánica del Régimen Electoral General establece que, si la legislatura completa sus cuatro años, el decreto de convocatoria debe expedirse 25 días antes de que expire el mandato de las Cortes. Después, la normativa fija que la votación se celebrará 54 días después de la publicación de ese decreto.
Así, el recorrido legal conduciría hasta ese 22 de agosto de 2027, la última fecha disponible sin necesidad de adelantar la convocatoria.
El problema de votar en agosto
Que sea legal no significa necesariamente que sea la opción más probable. Una campaña y unas elecciones en pleno verano plantearían dificultades evidentes, especialmente por coincidir con uno de los momentos del año con mayor movilidad y vacaciones.
Por eso, aunque Sánchez mantiene oficialmente su intención de llevar la legislatura hasta 2027, en el horizonte empiezan a ganar peso otras fechas. El propio presidente ha cerrado la puerta a un llamado "superdomingo" electoral, descartando hacer coincidir las generales con las elecciones municipales y autonómicas previstas para el 23 de mayo.
Ese día se celebrarán elecciones locales en toda España y comicios autonómicos en varias comunidades. Por tanto, si se mantiene esa decisión, las generales tendrían que celebrarse antes o después de esa jornada.
Entre las posibilidades que empiezan a cobrar fuerza aparecen los primeros meses de 2027, especialmente febrero o marzo, aunque tampoco puede descartarse una convocatoria más cercana al verano.
Los presupuestos, la gran prueba de fuego
La decisión final podría depender, en buena medida, de la capacidad del Gobierno para aprobar unos nuevos presupuestos. El Ejecutivo ha insistido en que presentará el proyecto para el próximo año, aunque todavía no ha concretado el calendario exacto.
Si el Gobierno optara por seguir los plazos habituales, el proyecto debería llegar al Congreso antes del 1 de octubre. A partir de ahí comenzaría una negociación parlamentaria que podría convertirse en una de las principales pruebas de estabilidad para el Ejecutivo.
La falta de apoyos para sacar adelante las cuentas públicas no obligaría automáticamente a convocar elecciones. Sin embargo, el propio Sánchez ha dejado abierta la posibilidad de tomar decisiones si determinadas circunstancias políticas hacen necesario reconsiderar el calendario.
Desde el Gobierno se ha trasladado que la intención sigue siendo agotar prácticamente la legislatura, incluso si finalmente las elecciones se adelantaran algunos meses respecto a la fecha límite.
La clave, por tanto, ya no parece estar únicamente en saber si las elecciones serán en 2027. Todo apunta a que ese será el año elegido. La verdadera incógnita es otra: ¿España votará a comienzos de año o esperará hasta el verano?
De aquí al 22 de agosto de 2027 pueden cambiar muchas cosas: los presupuestos, las alianzas parlamentarias, la situación judicial que afecta al PSOE y el clima político. O quizá no cambie nada esencial y Sánchez mantenga su plan hasta el final.
De hoy en un año, España podría estar estrenando un nuevo escenario político. O podría seguir exactamente en el mismo punto, esperando todavía la decisión del presidente sobre cuándo abrir las urnas.








