El disparatado precio del gasóleo que llena el depósito de preocupación este verano

Sube un 26 % en las estaciones españolas desde el inicio de la guerra con Irán a la espera de septiembre cuando se elevará la rebaja fiscal aplicada al gasóleo

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El disparatado precio del gasóleo que llena el depósito de preocupación este verano
Surtidor de gasolinera. (Foto de archivo)
El autor esTeresa Sánchez
Teresa Sánchez
Lectura estimada: 3 min.
Última actualización: 

Llenar el depósito cuesta cada vez más a los conductores españoles. El precio del gasóleo ha experimentado una fuerte subida desde el inicio de la guerra en Irán y, aunque las medidas fiscales aprobadas por el Gobierno han amortiguado parte del impacto, el coste final del diésel se ha encarecido un 26 % desde finales de febrero.

La diferencia resulta todavía más llamativa cuando se observa el precio del carburante antes de impuestos. Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el gasóleo ha pasado de 0,82 euros por litro el 28 de febrero a 1,23 euros el 12 de agosto, lo que supone un incremento del 50 %. En el surtidor, sin embargo, la evolución ha sido algo menos pronunciada gracias a las rebajas fiscales. El precio medio ha pasado de 1,45 a 1,826 euros por litro, aunque durante estos meses se ha situado en una media de 1,708 euros.

La subida afecta a una parte importante del parque móvil español. Aunque el peso del diésel lleva años disminuyendo, el 57 % de los turismos, vehículos comerciales, industriales y autobuses todavía utiliza este combustible. Según los datos de Anfac e Ideauto, esto supone más de 18 millones de vehículos que siguen dependiendo del gasóleo para sus desplazamientos.

A esta elevada presencia del diésel se suma un escenario internacional especialmente complicado. La menor disponibilidad de petróleo, gas y productos derivados, junto con las dificultades para el transporte energético asociadas al estrecho de Ormuz, han incrementado la presión sobre los mercados.

La gasolina también sube, aunque menos

El encarecimiento no se limita al gasóleo. La gasolina también ha aumentado desde el comienzo del conflicto, aunque con una intensidad menor.

Su precio antes de impuestos ha pasado de 0,763 euros por litro a 1,038 euros, un incremento del 36 %. En las estaciones de servicio, la subida ha sido del 14 %, desde 1,496 hasta 1,707 euros por litro.

La evolución de ambos carburantes ha terminado teniendo reflejo en la inflación. El IPC cerró julio en el 3,6 %, cuatro décimas por encima del dato del mes anterior, en parte por el aumento de los combustibles y lubricantes utilizados por los vehículos, además de la electricidad.

Las medidas aprobadas por el Gobierno han evitado que el incremento del precio internacional se trasladara completamente al consumidor. Desde el 22 de marzo se aplicaron reducciones tanto en el IVA como en el impuesto especial sobre los carburantes. Sin embargo, parte de esas rebajas han ido desapareciendo progresivamente. El IVA recuperó en julio su tipo general del 21 % y durante agosto se redujo la rebaja del impuesto especial hasta los 10 céntimos por litro.

El resultado se ha dejado notar en las estaciones de servicio. El diésel volvió a superar los 1,80 euros por litro, mientras que la gasolina alcanzó en agosto uno de sus niveles más elevados desde marzo.

Pero septiembre traerá un nuevo cambio. El Gobierno elevará la rebaja fiscal aplicada al gasóleo hasta 20 céntimos por litro, frente a los cinco céntimos inicialmente previstos.

La decisión responde a la llamada cláusula de salvaguarda, activada después de que el precio del diésel aumentara un 15,7 % durante julio y superara el umbral establecido en las medidas extraordinarias para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Próximo.

España afronta la crisis con proveedores diversificados

El impacto de la crisis energética también ha reabierto el debate sobre la dependencia exterior. El investigador del Real Instituto Elcano Manuel Hidalgo ha relacionado los episodios de inflación energética con la vulnerabilidad de las economías ante las perturbaciones de los mercados internacionales.

La idea es sencilla: cuanto mayor es la dependencia de un suministro concentrado, mayor puede ser el impacto de una crisis geopolítica sobre los precios que pagan los ciudadanos.

En el caso español, el Gobierno y el sector energético destacan que el país parte de una posición relativamente favorable gracias a la diversificación de sus proveedores y a la capacidad de sus refinerías para atender la demanda nacional.

Mientras tanto, los conductores afrontan un verano en el que repostar cuesta bastante más que hace unos meses y con la mirada puesta en septiembre, cuando la nueva rebaja fiscal podría aliviar parcialmente la factura del gasóleo.

 

 

 

 

1 comentario

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danolo manolo pérez hace 12 minutos
Esta gentuza nos está estafando, sabiendo que vamos a pagar, cueste lo que cueste. Los parches como la rebaja en impuesto, solo sirven para que los suministradores puedan subir aún más los precios, de forma artificial. Eso sí, contra los empresarios especuladores no hay queja alguna. El capitalismo nos aplasta y, algunos, aplauden. Vergonzoso.
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