La selección española afronta este jueves un nuevo desafío en el Mundial con el inicio de las eliminatorias, una fase que se ha convertido en un auténtico muro para el combinado nacional desde su título en Sudáfrica 2010. El escenario será Los Ángeles, donde el equipo de Luis de la Fuente se medirá a una Austria que llega con un estilo intenso, basado en la presión alta y la agresividad sin balón.
El conjunto austríaco, dirigido por Ralf Rangnick, consiguió el pase a esta ronda en el último suspiro de la fase de grupos, en un desenlace agónico que refleja tanto su capacidad competitiva como su irregularidad. Su estilo, heredero del ‘gegenpressing’, busca asfixiar al rival tras pérdida, un planteamiento que exigirá precisión y rapidez a España en la salida de balón.
El combinado español llega al cruce con dos bajas sensibles en ataque. No estarán disponibles Nico Williams, por una lesión muscular en el aductor, ni Yeremy Pino, que sufre un esguince acromioclavicular. Dos ausencias que reducen las opciones en banda para un equipo que pierde desborde desde el banquillo. En ese contexto, Lamine Yamal repetirá en el once titular, mientras que por la izquierda se espera a Álex Baena, autor del gol decisivo ante Uruguay. La referencia ofensiva será Mikel Oyarzabal, en un ataque condicionado por las bajas y con menos alternativas de cambio.
La principal novedad podría llegar en la medular con la entrada de Dani Olmo para ganar presencia entre líneas, mientras que la otra incógnita está en el lateral derecho entre Pedro Porro y Marcos Llorente. El resto del bloque se mantiene estable, con Rodri y Pedri como ejes del centro del campo.
Más allá de las piezas, España afronta este cruce con un dato que pesa: no ha ganado una eliminatoria mundialista desde su título en 2010, acumulando caídas en fases posteriores que han marcado su trayectoria reciente en el torneo. Sin embargo, llega con argumentos sólidos, especialmente su defensa, ya que no ha encajado goles en la fase de grupos, un registro que solo comparte con México. En la portería, Unai Simón aspira incluso a un récord histórico de imbatibilidad si logra mantener su portería a cero durante casi todo el encuentro, un incentivo añadido para una defensa que ha mostrado gran solidez.
Enfrente estará una Austria que combina presión alta con momentos de fragilidad, capaz de sobrevivir a una fase de grupos marcada por la épica. Su clasificación llegó en el último minuto tras un duelo dramático ante Argelia, un reflejo de un equipo que alterna resistencia y desconexiones.
España parte como favorita, pero este Mundial ya ha dejado adviertencias que no será un partido cómodo. La presión de Austria, el peso de la historia reciente en eliminatorias y las bajas en ataque dibujan un escenario donde el control del balón y la eficacia en áreas serán decisivos para seguir avanzando en el Mundial.